10 Oct, 2008
Víctor H. Descomps Flores.
El premio Nobel de literatura; codiciado reconocimiento que galardona una trayectoria literaria. Difícil nos resultaría precisar quién fue su último ganador, empero, casi instintivamente podemos señalar a Gabriel García Márquez como triunfador, asociándolo a Cien años de soledad. García Márquez, originario de Aracataca Colombia (y probablemente por ser americano) es el emblema de literato latino para una gran cantidad de lectores, muchos de los cuales desconocen que su obra culmen, anteriormente citada, es el producto de algunas otras novelas y cuentos breves que también se desarrollan en una distante aldea llamada Macondo.
Un escritor de novelas es generalmente cíclico en sus relatos y Gabriel García Márquez no es la excepción, sobretodo considerando la fertilidad de su pluma. Muchos personajes, situaciones y lugares contenidos en Cien años de soledad son sencillamente parte de la vida misma del autor, lo que se pone en relieve en su autobiográfico de nombre Vivir para contarla, y sobre el cual en otra ocasión tendré oportunidad de abundar.
Si con estricto apego al autor podemos decir que “Macondo era una aldea de veinte casas de barro y cañabrava” en sus inicios, es comprensible que una familia como los Buendía (quienes son protagonistas de esta historia), y considerando su comportamiento idealista, apasionado, audaz y muchas veces lascivo, fácilmente tuvieran injerencia en la vida de todos los habitantes del lugar. A lo largo de la novela, el común denominador de los Buendía es su apasionamiento en aspectos que van desde el trabajo y los pasatiempos hasta otros acaso más escabrosos como la lujuria. Cien años de soledad es el libro de ficción por excelencia, remitiendo mi comentario para recordar al lector que no es necesario relatar viajes a otras galaxias o al centro de la tierra para que una obra reciba esta clasificación, sino que únicamente debe cumplir con el requisito de ser producto de la imaginación.
En Macondo el morbo y la pasión están a la orden del día y pese a ser una novela por momentos muy sugerente no permite desistir de su lectura pues ningún personaje está completamente fuera de la obra hasta su fin mismo, aun habiendo sido muerto o desterrado en el capítulo anterior. La simpleza en el proceder de los Buendía contrasta sorprendentemente con la complejidad de sus pensamientos y sólo el escalofriante final nos permite justificar el título de la obra: Cien años de soledad.
¿Cuántos años de soledad has vivido hasta hoy?, el espejo colombiano de Gabriel García Márquez nos ofrece un reflejo fiel de su propia vida y en el cual también es posible mirarnos. Luego de sufrir un par de blenorragias en su provincia natal, García Márquez es impulsado por su vigorosa vocación de periodista a emigrar a México y Europa como corresponsal de distintas revistas y diarios sudamericanos. Es, en mi opinión muy personal ese peregrinar el que favorece el marcado contraste en el pensamiento de sus personajes contra su comportamiento mismo. Los protagonistas de Cien años de soledad son sin lugar a dudas sus vecinos, su familia propia y sus compañeros de trabajo, y los amoríos relatados son probablemente los suyos o los de algún camarada próximo; lo anterior se demuestra además en el uso de los nombres de su esposa y amigos para vivificar su novela.
Una ventana a la vida de un individuo que en mucho se parece a nosotros y una oportunidad de modificar la capacidad de asombro –para quién aún no ha leído la obra-, maravillándonos con la imaginación de un sudamericano con una red neuronal tan complejamente tejida que no precisó de cien años para escribir una novela de estos tamaños y de quien podría asegurar que de haber decidido ser ingeniero nuclear, muy probablemente el día de ayer habría dividido muchas veces más las partículas subatómicas.
Para quien ya conoce Macondo, a los Buendía y a un sujeto de nombre José Arcadio, capaz de descubrir por medios propios la redondez de la tierra, sea esta una invitación a compartir el tesoro de emociones que ya le acompañan en su cabeza. Adelante, mi estimado lector.
letrasyletreros@hotmail.com
10 Oct, 2008
La gracia y belleza coatepecana.
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| Mariana Guzmán Soto luciendo con gracia y porte un traje típico regional. Su gracia y belleza ya la encaminaban para ser la elegida reina infantil de las Fiestas Patronales de San Jerónimo en Coatepec. | |
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| Momentos en que el secretario de gobierno, Reynaldo Escobar Pérez, hace la presentación de Mariana 1ª como reina infantil de las fiestas patronales de San Jerónimo. | |
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| En la foto del recuerdo, Mariana 1ª y Viviana 1ª con su sequito real y todos los invitados de honor al 7º Festival Cultural Internacional San Jerónimo Coatepec 2008. |
Marianita es toda una coatepecana de corazón, sus padres son el ingeniero César Guzmán García y la doctora Hipatia Soto Hernández. Además, sus abuelos son el señor César Guzmán Ruiz, reconocido talabartero de esta ciudad, y la señora Juanita García de Guzmán. Toda su familia se mostró orgullosa de que Marianita haya alcanzado uno de sus sueño, representar dignamente a su pueblo natal en una fiesta tradicional que data del siglo XVI, cuando los frailes franciscanos realizaban la traza urbana que diera origen a la fundación de San Jerónimo Coatepec, iniciando con la construcción del templo dedicado en honor al Santo Traductor de la Biblia.
Desde esta sección felicitamos a la linda Marianita 1ª, reina infantil de las fiestas patronales de San Jerónimo.
10 Oct, 2008
Segunda Fuerza.
10 Oct, 2008
Para este fin de semana. Con siete encuentros programados.
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10 Oct, 2008
Se juega otra jornada de la Liga Municipal.
10 Oct, 2008
En la Liga Municipal.
10 Oct, 2008
De la tabla general de la Inter-Liga.
10 Oct, 2008
En su jornada número 14.
10 Oct, 2008
Un aula más.
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10 Oct, 2008
Administración municipal entregó una pieza para equipo odontológico.





